Cuando te sientes culpable por no ayudar
Susurros al olivar
«A veces la culpa no viene de haber hecho algo mal, sino de no haber hecho lo que sabías que importaba.«
Reflexión inspirada en las lecturas del 14 de enero 2026
Primer libro de Samuel 3,1–10. 19–20 | Salmo 40,2–5. 7–8. 8–9. 10 | Evangelio: Marcos 1,29–39
Susurro del olivar,
Hay una culpa silenciosa que no grita.
No acusa.
No se muestra hacia afuera.
Simplemente se queda.
Aparece cuando sabías qué hacer.
Cuando sentiste el impulso de decir algo, de acercarte, de ayudar.
Y aun así, no lo hiciste.
No porque fueras indiferente.
Sino porque dudaste.
Porque tuviste miedo.
Porque no querías incomodar, destacar, contradecir lo que todos parecían aceptar.
Samuel oye una voz en la noche (Primer libro de Samuel 3,1–10. 19–20).
La oye varias veces, pero no la reconoce.
Hasta que aprende a escuchar y a responder.
Y cuando lo hace, su vida se ordena.
Sus palabras ya no caen al suelo.
Tienen peso, dirección, sentido.
El salmo habla de lo mismo, desde dentro.
Dios afianza los pasos, abre el oído, pone una palabra nueva en la boca.
Y el salmista insiste en algo concreto:
“No mantuve mis labios cerrados.”
Como si supiera que el silencio, cuando sabes la verdad, termina pesando más que el miedo.
Y el Evangelio lo muestra con claridad.
Jesús cura, escucha, se retira a orar.
Y cuando todos lo buscan, no se queda donde ya es reconocido.
Se mueve.
Va hacia donde todavía hace falta.
Ayudar no es quedarse cómodo, es responder a lo que sabes que te llama.
Ahí aparece la culpa que hoy tal vez reconoces.
No como castigo.
Sino como señal.
Una señal de que algo dentro de ti sabía el camino,
pero no fue seguido.
La buena noticia es que esa culpa no está ahí para aplastarte.
Está para reorientarte.
Para devolverte a la escucha.
Para recordarte que todavía puedes responder.
Tal vez hoy no se te pide cargar con lo que no hiciste.
Tal vez se te invita a escuchar de nuevo,
y a no dejar pasar la próxima oportunidad de ayudar.
Porque cuando la verdad es reconocida y seguida,
la culpa se transforma en paz,
y la vida vuelve a alinearse.
🌿Jessica
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